Caminar las palabras

pies

Han quedado algunos cabos sueltos que deberíamos tratar antes de abordar los signos de puntuación. Me he ido refiriendo en los artículos anteriores a la respiración y al cuerpo a la hora de leer un texto por primera vez y, sin embargo, creo que no he desarrollado suficientemente esos temas. Respecto a la respiración, en concreto, varias veces he denominado “inhalatoria” la fase en que el texto llega hasta nosotros, y “exhalatoria” la fase de emisión de la voz, o de movimiento o acción. Exploremos este proceso con un poco más de detalle.

Os propongo practicar, en grupo, un juego muy sencillo. Consiste en pasar una pelota al compañero diciendo su nombre y observar distintas fases en esa acción. Primero, nota el peso de la pelota en tu mano, suelta el brazo, el hombro, la muñeca todo lo que puedas; acomoda el peso de la pelota en tu cuerpo notando ésta conectada a tu centro, aflojando suavemente las rodillas y tobillos y sintiendo bien arraigados y flexibles los pies en el suelo mientras te desplazas por el espacio buscando al compañero a quién pasarás el balón. Esa primera fase es previa a la exhalación, sería de algún modo lo que hago con el cuerpo “lleno de aire”. A continuación, en la exhalación, le lanzas la pelota diciendo su nombre. Procura mantenerte conectado con él hasta que la pelota llegue a sus manos, siguiendo su trayectoria, incluso sobrepasando su posición. Nota si puedes hacer coincidir el acento de palabra con el momento en que la pelota se separa de tus manos. Esa fase del proceso la vamos a llamar, pues, exhalación. A su tiempo, el compañero ha hecho algo durante el momento previo a la inhalación. En concreto, ha ocupado el espacio siguiendo con atención el recorrido de la pelota, ha establecido contacto visual contigo cuando le miraste, de algún modo “a pulmón vacío”. A continuación, ha recibido la pelota absorviendo todo su peso, sin perder la conexión contigo. Esa fase sería para nosotros, de inhalación. Después, incorpora un matiz a la fase de inhalación: cuando recojas la pelota, repite tu nombre absorviendo todo su peso (aflojando rodillas y tobillos) en el acento de palabra, también. Como ves, ya puedes unir las cuatro fases en una secuencia equivalente a la respiratoria, moviéndote por el espacio, en relación a los compañeros, con un texto compuesto por una secuencia de nombres.

A partir de esta práctica, empieza una exploración de la lectura, o de la apropiación de las palabras escritas para ser dichas en la actuación que ya no deja de relacionar respiración y movimiento. Hemos visto en el artículo anterior, que el sirrema es un grupo de palabras que pronunciamos en una sola emisión de voz, que forman unidad tonal, gramatical y de sentido completa. Pues bien, de algún modo puedo adaptar lo practicado en el juego de la pelota al trabajo de los sirremas con el cuerpo.

Tratad ahora de decir un fragmento de un texto dramático. Sin distinguir todavía entre personajes. Entre todos. Cuando estés escuchando el texto, nota como tu actitud es básicamente “inhalatoria” y que toda tu acción está enfocada a mantener vivo el espacio de juego (llenando los espacios vacíos) y mantener la atención en la pelota, que es el centro de atención común. Curiosamente, en muchas culturas se asocia el aire que entra en los pulmones con el ki, o el prana (la energía vital). Puedes pensar que el texto, o la pelota, es el prana. No creo que nos haga mal. De esa forma, el texto circula de mano en mano en la siguiente secuencia: el sirrema (la pelota) llega a un compañero con quién hemos establecido contacto visual y con quién estamos conectados, éste recibe el texto (la pelota, el sirrema) absorviendo todo su significado (su peso, hasta el último acento de sirrema), abre la mirada al espacio en busca de otro compañero y lanza de nuevo el sirrema siguiente (soltando el balón en el último acento de sirrema) a otro compañero que lo recoge a su vez, y así sucesivamente…
Nota como en una frase, el acento corre hacia la derecha, y los sirremas se ordenan también por orden de peso acentual hacia la derecha también; hacia el final de la frase.

Mi p|a|dre /
Mi p|a|dre / es ingeni|e|ro
Mi p|a|dre / |e|s / un ingeniero muy reconoc|i|do
Mi p|a|dre / |e|s / un ingeniero muy reconoc|i|do / en su trab|a|jo.

Y así, sucesivamente. Olvida, por el momento, las curvas melódicas de las oraciones asertivas, las cadencias o las anticadencias. Sólo observa ese acento corriendo hacia la derecha. En concreto, como los acentos de los sirremas situados más a la derecha ganan peso respecto de los anteriores, conforme avanza la frase.

Nota cómo pasando la pelota de compañero a compañero, logras mantener y hacer crecer la energía del texto, sirrema a sirrema, hasta el final de la frase. Tal como ya mencionamos en el primer artículo de este blog estamos tratando también de trabajar con el texto como partner ya que él es nuestro centro de atención y el que verdaderamente viaja por el espacio, nosotros nos coordinamos para que así sea y eso mismo nos permite trabajar con una presencia justa. A la vez, el texto no “manda” en todo, ya que sólo surge de uno u otro compañero, del contacto visual con quién nos manda el texto o a quién lo mandamos. Para no guiar, ni ser guiados. Una generación “ni, ni” en el buen sentido de la palabra. Los intérpretes no desaparecemos, creo más bien que nos ponemos guapos cuando eso sucede. Bromas aparte.

Y ahora, vamos a explorar más específicamente la relación entre el texto, la respiración y la deambulación, ya que nos vendrá muy bien para el trabajo del próximo artículo.

Escoge un fragmento de texto memorizado. Si es posible, de una extensión de una página, aproximadamente. A continuación vamos a tratar de coordinar la dicción del texto con tu respiración y con tus pasos. Recuerda el primer sirrema, deja que el aire entre hasta el fondo de tu espalda al hacerlo, suelta rodillas y tobillos y nota como ese impulso te permite avanzar un paso. En esa fase, con aire dentro, presiona con el talón del pie en el suelo y di el primer sirrema a la vez que dejas reposar el peso de tu cuerpo en el suelo cambiando de pie, cuando la rodilla contraria se dobla, deja que el aire entre y piensa el próximo sirrema, dilo al pisar con el pie contrario y así sucesivamente. Trata de acomodar progresivamente el ritmo de la marcha a la locución de la frase. Tómate tu tiempo hasta conseguir que tu cuerpo y tu habla, vayan juntos. Al principio, tus pasos serán lentos y mediará una inhalación completa entre sirrema y sirrema. Poco a poco, como en el trabajo de la semana anterior, deambularás más fluidamente por la frase sin tantas pausas respiratorias. Quizás ninguna en toda la frase, acaso dos o más de dos si se trata de un pensamiento complejo.

Y, ahora sí, para acabar, vamos a relacionar la respiración y el caminar con la réplica dramática. Nota que, no todas las réplicas, pero sí la mayoría, describen situaciones en que alguien habla y otro escucha (digo “la mayoría” en la segunda decena del s.XXI y previendo, quizás, un futuro bien distinto).

Escoge un fragmento de teatro en que alguien habla y otro responde a lo enunciado por el otro, un diálogo, propiamente dicho. Explora si puedes caminar por el espacio en línea recta, avanzando el que habla y retrocediendo el que escucha, con una caña de bambú pequeña entre el pecho de ambos o simplemente colocando la mano en contacto con el centro del pecho del compañero, con el brazo extendido suavemente. Empuja gentilmente al compañero cuando hablas, ajustando tus pasos a la respiración. El compañero que eschucha, trata también de recoger las palabras paso a paso mientras retrocede, permitiendo que el aire entre. Alternad, caminando por esa línea, las réplicas de uno y de otro.

De algún modo, en escena, se establece un movimiento coordinado de respiración, movimiento, palabra y acción. He aquí una de las primeras reglas de esta “técnica de la actuación para cuando todo sale mal”: ante la duda, ¡respira con fluidez! En la respiración encontraremos espacios dónde acomodar, sistemáticamente, nuestras pequeñas y grandes crisis. Hemos iniciado, como véis, la relación entre respiración y palabra. Más, la próxima semana.

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El sirrema
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